Fórmula para romper la rutina

Crítica cinematográfica del film “Asuntos de familia” (2016) de Maha Haj. Publicada primero en El Cine en la Sombra.

Llega a España un film poco usual. Una historia que se desarrolla al otro lado del Mediterráneo, concretamente entre Israel y Cisjordania. “Asuntos de
familia” (2016) llega a nuestras salas después de haber pasado por el Festival de Cannes, sección “Un certain regard” y el Seminci de Valladolid; una comedia con tono melodrámatico donde nos introduce en el universo personal de cada miembro de la familia protagonista, empatizando con cada uno de ellos, tanto que es imposible ser parcial cuando existe un conflicto familiar. “Personal Affairs” ópera prima de la israelo-palestina Maha Haj, es una obra que no profundiza en ningún tema transcendente; lo político, histórico y moral no es relevante, aunque sí se da alguna pincelada al respecto, hecho que es inevitable teniendo en cuenta la situación geográfica y política.

Podemos afirmar que el film trata sobre la ruptura de la rutina y la llegada de aire fresco. Aunque se trate de una misma familia la tenemos dividida en varios frentes: primero, los padres (los personajes Saleh y Nabila) viven una aburrida vida en Nazaret, con las misma historia y los mismos problemas día tras día; Tareq uno de los hijos, quiere seguir viviendo su vida de soltero y no desea comprometerse con nada ni nadie; Maisa, intenta una y otra vez atraer el interés y la atención de este último, aunque siempre en vano; Hisham el otro hijo, lleva una vida solitaria y fría en Suecia; Samar, la hermana de Tareq y Hisham, a punto de dar a luz, parece que es la cabeza pensante de la familia; George, su marido, con un golpe de suerte pasa de ser un simple mecánico de coches palestino a un actor de Hollywood, aunque él lo que anhela realmente es otra cosa mucho más sencilla; y por último la abuela, que tras perder la cabeza y tener diabetes, su único deseo es comer galletas dulces y apartar los muebles del salón para poder contemplar las baldosas del suelo. Mediante unos cuantos hechos desencadenantes que ocurren casi todos al mismo tiempo, la vida de cada miembro de esta familia israelo-palestina cambia casi por completo.

En este primer largometraje de Maha Haj todo sucede bajo un clima político algo tenso; no es un tema que se trate directa y abiertamente, no, pero está allí implícito. Encontramos momentos, muy escasos, donde se hace alusión a la situación política, hechos que pasan desapercibidos pero que si se les da una segunda lectura nos damos cuenta del conflicto entre Israel y Palestina. No estoy hablando de los famosos check-points y la presencia de agentes aduaneros, no, eso es demasiado evidente, estoy hablando de momentos como el siguiente. Hay una escena donde Samar y su marido están en una consulta ginecológica con motivo de una ecografía; George, nervioso y cual niño empieza a toquetearlo todo, se levanta y pasea por la consulta, admirando las fotografías que hay colgadas en la pared, se detiene en una donde sale el médico en un playa y le pregunta a este que dónde se sacó esa foto, y él le contesta que en el sur de España y George estupefacto le responde algo parecido a “¡Qué suerte, pudo conseguir un permiso para salir!”. Esto que puede parecer una conversación más dentro del film se traduce en las limitaciones que sufre un pueblo controlado por otro. Hasta la propia directora dijo en una entrevista respondiendo a la pregunta ¿Querías hacer una película política? “Metafóricamente hablando, sí. No tengo un enfoque directo. Juego con el contexto. De dónde vengo es imposible escapar de la política. Es una dura realidad que es descaradamente visible que te encuentras en cada esquina y en cada puesto de control. “

Desplazándonos a la parte estrictamente técnica y estética, el film destaca por una fotografía cuidada y nada efectista. Las luces duras apenas aparecen y los colores son suaves y poco contrastados, lo que nos ofrece una experiencia visual agradable; y los más importante de todo, es que la fotografía va de la mano con la narrativa. La banda sonora es otro elemento interesante, bien seleccionada, combina sonidos autóctonos y latinos lo que hace que “Asuntos de familia” sea aún más interesante.

En definitiva, “Omor shakhsiya” (título del film en árabe, literalmente significa “Asuntos personales”) nos acerca a una forma de hacer cine diferente pero que ha bebido mucho del séptimo arte europeo, vemos personajes con fondo y tratados con el savoir faire del viejo continente. Se nos abre ante nosotros un país con mucho potencial cinematográfico y que es la ventana de dos culturas muy diferentes entre sí pero terriblemente unidas. Asistimos a un film que nos quiere ofrecer una visión diferente de ese lugar, alejarse un poco del estereotipo israelo- palestino y demostrar al resto del mundo que, allí no es sólo represión y una existencia protagonizada por falta de libertades, sino que cada uno puede vivir feliz, con sus sueños, su familia, sus problemas y sus limitaciones, los hay quienes se conforman con esto, y los hay quienes prefieren irse a otro sitio mejor.

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