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Un monument à Sardou. La familia Bélier (2014) de Eric Lartigau

Parece que está de moda, la nueva comedia francesa (más bien reciclada) inunda cada vez más las salas españolas y las del mundo, parece que el cine galo encontró la fórmula secreta para triunfar dentro y fuera de los límites de su frontera. Lo curioso es que muchos de estos films han hallado el término medio entre hacer un cine “interesante” y comercial a la vez. Sea como sea, el concepto de “comedia más vista en Francia” funciona de maravilla. La famille Bélier es una comedia de campiña con toques surrealistas sin grandes intenciones moralizantes ni filosóficas, entretiene, gusta, nos hace reír y hasta nos emociona. Un argumento original llevado bien a cabo, con subtextos y subtramas que enriquecen el lenguaje usado en esta cinta.

En casi toda familia llega el momento en que suena la campana de la emancipación (no necesariamente económica) de los hijos, muchas veces un drama para los padres. Es aún más drama cuando el hijo que se va es el único que no es sordomudo en la casa, hija en este caso. La familia Bélier está compuesta por Gigi (la madre), Rodolphe (el padre), Quentin (el hermano) y Paula (nuestra protagonista), que nació con el don de la voz divina; los Bélier a pesar de su minusvalía llevan adelante de forma ejemplar una granja lechera, vendiendo todos los días en el mercado del pueblo de Lassay-les-Châteaux leche y queso. El profesor del coro del instituto identifica en Paula un talento para el canto y le anima a participar en una prueba de acceso a una renombrada escuela en París. Para ella es el comienzo de un sueño, pero se ve frenada por su familia que no recibe esta noticia con buenos ojos; y es que claro, Paula es la que habla con los proveedores de la granja, la que habla con los clientes en el mercado y la que traduce las recomendaciones del médico, viendo esto entendemos en parte el rechazo del señor y la señora Bélier.

La famille Bélier es un film que nos habla mucho de la persecución de los sueños, la lucha, el no tirar la toalla, el seguir adelante con nuestros propósitos cueste lo que cueste. Este proceso lo narra muy bien Lartigau, porque en ese camino encontramos momentos de flaqueza, instantes en los que queremos abandonar, esto se muestra en esta cinta. En este proceso nos encontramos personajes arquetípicos, a parte de la susodicha, tenemos por una parte los que cortan las alas (los padres de ella) y por otra los que nos abren los ojos para poder ver ese sueño con más claridad (sobretodo el señor Thomasson y en segundo lugar Mathilde). En pocas palabras: la dificultad que puede sentir una persona al querer salir de un sistema en el que es una pieza muy importante.

Se hablan de otros temas en este film, sólo me limitaré a nombrarlos ya que han sido usados infinidad de veces en la historia del cine: el primer amor, el instituto con su típico baile de fin de curso (esta vez mostrado con la actuación final del coro), la familia, la amistad, la relación profesor-alumno, etcétera, etcétera, etcétera.

Quiero hablar un poco del carácter surrealista de este film. Ya de por sí, la familia Bélier en sí es surrealista, un hogar de cuatros donde tres son sordomudos y la que queda posee la capacidad que no tiene el resto pero multiplicada por tres, ya es delirante. El rechazo que le produce el alcalde del pueblo a Rodolphe Bélier (brillantemente interpretado por François Damiens) lleva a este a presentarse a la alcaldía, y lo más gracioso es que, en el cartel de la campaña electoral el eslogan es “Os escucho” (Je vous entend), el candidato es sordomudo. Otra escena surrealista es cuando el señor y la señora Bélier están en la consulta del médico: Gigi tiene su parte íntima infectada y el culpable es el señor Bélier que no usa la crema que le mandó el doctor para echarse en su miembro, el médico les dice que no pueden hacer el amor durante tres semanas (lo que dura el tratamiento para la infección de la señora Bélier), entonces surge un sentimiento de rechazo por parte de la pareja hacia la recomendación del doctor, todo esto con Paula en medio haciendo de intérprete… Una comedia interesante.

Subtextos. Seguro que se me escapa alguno. ¿Alguien notó la imagen de fuerza que se le da al concepto de “pueblo francés”? Pueblos con Lassay-les-Châteaux, fuertes y autosuficientes, con industria y política propia, con un buen sistema educacional y buena vida social. También se habla de la minusvalía, se les muestra iguales o aún más capaces que personas no minusválidas para conseguir todos sus retos, nadie les puede frenar. Otro subtexto, no sé si lo es plenamente o es un tema en toda regla, y es: el hecho de transmitir algo a los que no pueden sentirlo, y esto Lartigau lo muestra de forma maestra en dos escenas clave, a vosotros de identificarlas.

Y ya para cerrar, menciono al gran Michel Sardou donde el film le rinde un gran y precioso homenaje, y para ello la figura del profesor Thomasson es clave. Sencillamente me encanta la conjunción que existe entre el film y el cantante francés. Me dejo muchísimas cosas en el tintero ya que la cinta me da para escribir diez páginas más, pero con el propósito de no aburrir al lector cierro ya este texto con unas palabras del crítico de cine Javier Ocaña que escribió sobre esta misma película: “Una apuesta casi suicida que Lartigau soluciona con sencillez, simpatía, naturalidad, emoción, humor y humanismo, ayudado por unos magníficos intérpretes que hacen suyos unos personajes adorables, en sus virtudes y sus defectos.” Totalmente de acuerdo señor Ocaña.

Argo fuck yourself! Argo (2012) de Ben Affleck.

 

Es muy fácil encontrar en la historia del cine a actores con talento, existe un sinfín de películas con un equipo artístico sin igual. Muchas veces esos actores se arriesgan a dar el gran paso y atravesar esa barrera invisible para situarse detrás de la cámara, en la mayoría de los casos, suele ser una decisión acertada. Puedo citar a muchos actores-directores con ingenio, por ejemplo: Orson Welles, Charles Chaplin, George Clooney o Ben Affleck; y en este último nos vamos a centrar, analizando su tercer largometraje Argo (2012).

Argo me gusta. Por su humor (espléndido tándem entre los personajes de Alan Arkin y John Goodman), por sus respetadas y claras referencias históricas (¿imparciales?), por su suspense (en escenas claramente identificables el film me agarró por el cuello y me postró ante su argumento), por su aparente objetividad (por una vez los Estados Unidos de América no eran los únicos buenos), por su subtexto familiar, por ser una historia basada en hechos reales, por su increíble diseño de producción, en pocas palabras, por Ben Affleck. Lo único que me chirría es que, hay una escena en la cinta donde aparece un elemento patriótico proestadounidense que me deja mal sabor de boca, creyendo (o obligándome a creer) que es algo impuesto por parte de producción, haré caso omiso a esto.

¿De qué va Argo? Pues bueno, tenemos un popurrí de cosas dispares que casan muy bien. Por un lado, tenemos la historia principal: la revolución iraní de 1979 asalta la embajada estadounidense en Teherán y mantiene como rehenes a los que estaban en su interior, salvo seis americanos que logran escaparse y refugiarse en el domicilio del embajador canadiense. Pero Affleck introduce otros universos ajenos a este, pero que curiosamente ese contraste pasa desapercibido; tenemos por un lado el Sol y el cine de las costas californianas, con una sutil pero cruda crítica a la industria hollywoodiense, camuflada bajo el humor de Arkins y Goodman. Tenemos también el universo familiar del protagonista Tony Mendez, que en verdad poco aporta a la historia, pero nos ayuda a entender mejor el personaje que encarna Ben Affleck. Y por último como no podría ser evitable, se muestra la imagen de occidente contra oriente, donde (obviamente, quien sino), occidente sale vencedor.

Quiero resaltar algo de esta cinta, y es su valor documental; bien es verdad que la historia no es al 100 % objetiva, pero intenta serlo. El film comienza con una narradora contándonos las últimas décadas de la historia política de Irán con ilustraciones explicativas de fondo, esto nos introduce de lleno en el argumento del film. A lo largo de la película vemos fotogramas, personajes y situaciones que volvemos a ver en forma de imágenes reales de archivo en los créditos. Y es aquí cuando nos damos cuenta de el gran trabajo del departamento de arte y de la fidelidad que tiene Argo con la historia real.

Investigando un poco sobre Argo encontré críticas hacia Affleck que iban en los dos sentidos, en general, la mayoría le elogiaba como director pero como actor todo lo contrario, no entiendo esto. Se decía que el personaje de Affleck era seco, apático e inexpresivo, pero yo creo que esto le va como un guante; y cuando ves el universo familiar del personaje (que muchos decían que sobraba) entiendes aún más este carácter. Affleck interpreta a la perfección a ese hombre cansado, triste, derrotado familiarmente, pero a la vez fuerte y tenaz, capaz de arriesgar su vida a cambio de salvar otras; insisto, no entiendo esas críticas injustamente planteadas. Sin salir de la paleta actoral, vuelvo a mencionar a Alan Arkins y John Goodman con su gran frase “Argo fuck yourself!”, que se llevan el premio a los mejores actores del film, su tándem es sencillamente… maravilloso.

Para ir cerrando, quiero hablarles del suspense Hitchcockiano presente en la última secuencia; en esta, todas las herramientas del cine trabajan mano a mano para crear escenas inolvidables, sobre todo el montaje y la cámara (Rodrigo Prieto, no podría ser otro, el maestro de la cámara inquieta). Esta técnicas te catapultan a la acción, estás con los personajes, vives su miedo, lo sientes, te late el corazón, sufres, estás incómodo pero a la vez a gusto por toda la adrenalina que fluye en tus venas, lo disfrutas… ¡qué bonito es el cine! Gracias a pequeñas cosas como esto, el cine es de las artes más bellas que ha creado el ser humano (siempre usado para bien, claro está), algo que entra en tu interior y te sacude. Gracias Ben.

Casi una vuelta completa en torno al Astro Rey.

Después de tanto tiempo me di cuenta de que es algo absurdo. Absurdo es correr tras el viento, absurdo es perseguir a las golondrinas que jamás volverán, absurdo es reírse de las bromas que ya no hacen gracia.

Un viaje constante, un avión con un destino desconocido y lejano que va haciendo escalas en lugares conocidos. Hace no mucho tiempo mi avión aterrizó en un lugar muy agradable, donde yo, el piloto, pude bajarme de aquel artefacto y pasearme por esa ciudad a mi gusto, me sentía libre, me sentía bien. Aquél piloto, o sea yo, vivía en una nube sin saberlo, y en el zénith de esos días emprendió otro viaje pensando que estaría en un lugar mejor. Pero chocó contra una supuesta bonita montaña, aquella escala fue tan larga que nuestro planeta casi dio una vuelta de traslación en torno al Astro Rey.

Y ahora de vuelta de aquella escala, intenta ser aquel piloto que fue antes, pero ya no es el mismo, aquella quasivuelta de traslación le cambió como persona y cambió su forma de ver y sentir la vida, y se frustra en sus intentos fallidos de ser el que era antes. Creo que ha llegado la hora de aceptar su personalidad ahora, dejar esa tensión que le producía el deseo de ser quien era y relajarse  y vivir el día a día como el piloto que es ahora y no el que era antes; porque a diferencia de aquellos días de quasivuelta de traslación, no está en el mismo lugar aunque siga siendo la misma persona.

Un vuelta al astro rey. Saâd Jebbour.

¿Qué es ser un héroe?

Crítica cinematográfica del film “Le llamaban Jeeg Robot” (2015) de Gabriele Mainetti. Publicada en El Cine en la Sombra.

Esta es una gran pregunta que se plantea en algún momento de la película. Un héroe es… alguien dotado de un poder sobrenatural (o no) que se entrega a una buena causa, un héroe es… alguien que vive por y para los demás sin mirarse a sí mismo, un héroe es… alguien que hace el bien si esperar nada a cambio, y un largo etcétera más. Pues nuestro protagonista, Enzo Ceccotti, un ladrón de poca monta es la antítesis del héroe.

Lo chiamavano Jeeg Robot Still.

“Le llamaban Jeeg Robot” (2015) de Gabriele Mainetti posee todos los ingredientes para ser un relato interesante. Tenemos una princesa, un villano y un héroe; pero ninguno de ellos coincide con nuestro imaginario común y esto le da a este film italiano un motivo más para ir al cine a verlo. Bien es verdad que la estructura del guión y sus elementos narrativos no son ninguna novedad; posee una estructura en tres actos bien delimitados por sus puntos de giro, y unos personajes arquetípicos más que vistos a lo largo de la historia del cine. Pero lo dicho, todos estos elementos “tradicionales” vienen envueltos con un aire de frescura que le han brindado a este film el premio a Mejor Película en nuestro Festival de Sitges 2016 (Sección Órbita) y siete Premios Donatello, entre ellos mejor director novel, mejor actor y mejor actriz.

Yendo a elementos más técnicos, el film destaca por una estética tipo cómic (nos recuerda un poco a “Watchmen” (2009)), con una fotografía contrastada y un poco oscura. El sonido también merece una mención especial, ya que trabaja a favor de la narrativa y no sólo se conforma con ser efectista.

En definitiva, “Lo chiamavano Jeeg Robot” nos demuestra que el cine europeo es valiente (ya que este tipo de films era más feudo del imperio estadounidense) y capaz de adaptarse a los nuevos espectadores, sin dejar de lado algo donde ha sido siempre el rey, el relato; y Mainetti nos regala con esta cinta la posibilidad de reafirmarnos en esto, con perlas como un notorio arco de transformación del personaje principal.

La noche americana. El cinéfilo perfecto, el director perfecto.

Crítica cinematográfica del film “La noche americana” (1973) de François Truffaut.

Para muchos el cine es algo como inalcanzable, algo místico que sólo los grandes saben hacer; cuando vemos un film que nos gusta nos parece traído de otro planeta, y en cierta manera estamos en lo cierto. El icono de la Nouvelle Vague y uno de los directores franceses más aclamados de la segunda mitad del siglo XX, François Truffaut, nos muestra las tripas del proceso creativo de un film; nos desvela que una película está creada por personas, humanos en todo el sentido de la palabra, gente que siente y padece, gente que a veces es triste y a veces feliz, a ratos afortunada y a ratos desafortunada; a los más soñadores nos hace aterrizar en la Tierra y ver el cine tal y como es. “La nuit américaine” (1973) de Truffaut no es más que una manifestación del amor que siente su director por el cine, una muestra más de que el parisino es el cinéfilo perfecto, el que se crió viendo cine y el que maduró y envejeció haciendo cine. Se declara el amor de este cineasta por esta manifestación artística y nos la hace sentir, viendo “La noche americana” amamos el cine casi de la misma manera que Truffaut lo ama.

La nuit américaine. François Truffaut.
Todo el equipo de Os presento a Pamela trabajando para una escena con muchos figurantes

En tono de comedia vemos en este film la historia del rodaje de la película ficticia “Je vous présente Pamela” (Os presento a Pamela), dirigida por el aclamado director Ferrand (interpretado por el propio Truffaut) famoso por su paciencia y su sordera; todo el equipo se encuentra en el célebre estudio de La Victorine (grandes cineastas realizaron parte de su obra en este sitio : Sacha Guitry, Jean Cocteau, George Cukor, Claude Chabrol, y por supuesto Truffaut entre otros), situado en la ciudad costera de Niza al sur de Francia. Durante el rodaje las relaciones amorosas y de odio que ocurren en el guión se mezclan con las que se dan entre los miembros del equipo técnico y artístico. Los baches no paran de llegar durante la producción: el actor Alexandre (Jean-Pierre Aumont) fallece casi al final del rodaje; el intérprete Alphonse (Jean-Pierre Léaud) decide abandonar al equipo porque se novia Liliane (Dani) le abandonó por el especialista; el rodaje tiene que acabarse en menos tiempo de lo previsto; parón eléctrico durante el revelado de la película con una escena en la que participaron muchos figurantes, por lo tanto hay que repetirla; etc. Pero aún así gracias al saber hacer de Ferrand, su paciencia y su capacidad de improvisación, el acorazado “Je vous présente Pamela” llega a buen puerto. En varios momentos del film oímos la voz de Truffaut a modo de narrador, contándonos lo que es ser director de cine, esta voz over nos recuerda más bien al comentario del director puesto como pista de audio en un DVD.

La nuit américaine. François Truffaut.
Y para finalizar bien, de izquierda a derecha: Joelle (ayudante de dirección), Ferrand (director), Walter (director de fotografía) y el operador de cámara.

En esta película Truffaut ahonda en el espíritu de casi todas las personas que trabajan en una producción cinematográfica, desde la maquilladora hasta la script, pasando por los actores, el productor y el director. Y sobre éste último es en el que Truffaut hace una gran labor divulgativa; sirviéndose de una mirada introspectiva para desvelar el verdadero espíritu de un director, teniendo de modelo a Ferrand, que podríamos definirle como el director perfecto, y seguramente el tipo de cineasta que Truffaut quisiera ser. Éste es alguien que escucha a todos: actores principales, atrezzistas, regidores, prensa, etc; en el film François define a un director como alguien al que no se le para de hacer preguntas, y que muchas veces conoce la respuesta y otras, profanando esa visión que tiene el público de un Director-Dios, desconoce la réplica. Ferrand buen director, pero un director como miedos (como cualquier otra persona), que sabe esconderlos para no desatar el caos dentro del equipo, pero que cada noche cuando duerme sueña con esas preguntas que todo el mundo le hace y con la dificultades que se presentan en el rodaje; hasta tiene un sueño recurrente de un niño en imágenes en blanco y negro, recordándonos un poco a “Los cuatrocientos golpes” (1959), de esto hablaremos más tarde. Con este cineasta diegético, tenemos plasmado en imágenes la figura del director perfecto según Truffaut, seguramente como querría verse a sí mismo. Ferrand se haya acompañado de su ayudante de dirección y mano derecha, Joelle, que gracias a su talento el rodaje se ha visto salvado en más de una ocasión. La que fue una diva en antaño y una de la actrices principales de “Je vous présente Pamela”, Severine (Valentina Cortese), presenta una adicción grave al alcohol que interfiere gravemente en su labor interpretativa y estado emocional; haciéndonos así un guiño a todas esas personas a las cuales el éxito les jugó una mala pasada.

A nivel técnico este film presenta una dificultad muy evidente: a la hora de realizarlo, se ha llevado a cabo dos rodajes, uno en la ficción y otro real. Esto implica una labor de dirección que no está al alcance de todos y también exige tener las ideas muy claras y saber lo que se quiere en cada momento; ya que coordinar un equipo tan grande, a nivel artístico (podemos considerar este film una película coral) y técnico, requiere mucho talento y una buena organización para evitar los mismos baches que vemos en la trama de “La nuit américaine”. Siguiendo en la línea técnica, vemos a nivel de montaje unos cortes que son usuales en el cine pero que se reiteran con frecuencia, como los fundidos a negro o los encadenados; también se ven otros procedimientos como las sobreimpresiones, que se dan cuando se muestra a Ferrand durmiendo.

La nuit américaine. François Truffaut.
Un fotograma de la escena del sueño de Ferrand, donde el niño roba fotocromos de Ciudadano Kane

Hay una cosa que me marcó mucho de esta obra, y son las referencias, el film está plagado de ellas, las vemos en todas partes. Vemos guiños dirigidos a Lubitsch, Buñuel, Ingmar Bergman, Godard, Hitchcock, Roberto Rossellini, Howard Hawks, Bresson, “El Padrino” de Francis Ford Coppola (casi recién estrenado por aquel entonces), Jean Vigo, Jean Cocteau, etc; esto es una manifestación muy evidente del amor puro que siente François Truffaut por el cine, un reflejo de esa infancia y adolescencia pasada en las salas de proyección. Existe hasta una autoreferencia, pero lo curioso es que es predicadora, en algún momento del film Ferrand dice : “Un día haré una película y la llamaré Las ensaladas del amor”; en 1978 sale la quinta y última entrega de la saga de Antoine Doinel: “L’amour en fuite” (“El amor en fuga”), donde el protagonista escribe un libro que se titula “Les salades de l’amour” (Las ensaladas del amor). Otra autoreferencia sería la del personaje Alphonse (interpretado por Jean-Pierre Léaud), cuyo nombre es el mismo que el del hijo del personaje Antoine Doinel (protagonista de cinco películas de François Truffaut). Y para cerrar el apartado de las referencias, aquí tenemos otro film donde se vuelve a hacer alusión a la infancia del director parisino, los sueños que atormentan a Ferrand (que antes hemos mencionado) nos muestran a un niño que se acerca en mitad de la noche a una sala de cine que está cerrada, éste con un bastón consigue acercar a través de las rejas una especia de soporte con ruedas lleno de fotocromos de la película “Ciudadano Kane”(1941) de Orson Welles, una figura claramente admirada por Truffaut; ésta es la forma que tiene él de compartir ese amor por el séptimo arte con nosotros los espectadores.

La nuit américaine. François Truffaut.

La nuit américaine. François Truffaut.

 

 

 

En estas dos imágenes vemos los dos falseamientos: el del balcón y el de la vela (ésta alumbra el rostro de Julie)

En “La nuit americaine” se muestra como se falsean muchos elementos durante el rodaje, pero que en las imágenes fílmicas aparece como real; esto se suma a lo que se dijo en el primer párrafo respecto a la desmitificación del cine. Algunas de las cosas que se ven son: una vela con un bombilla incrustada que ilumina al personaje de Julie Baker cuando la sujeta, pero que en cámara no se ve; hay una escena en la que Alphonse va caminando de frente mientras se hace un travelling, la cámara es arrastrada hacia atrás mientras éste camina hacia ella levantando los pies de tal forma
que evita tropezarse con las traviesas del raíl; también se nos muestra una falsa lluvia, que no es más que un tubo de metal con orificios que se coloca en la parte superior de los decorados y va
saliendo agua por los agujeros; al principio del tercer tercio del film se ve un falso balcón puesto en altura en el que sólo se ve la estructura de este, no existe una habitación detrás. De hecho, hasta el propio título del film alude a una técnica que falsea la realidad, el procedimiento de “la noche
americana” no es más que un filtro que se coloca en la parte delantera de la cámara y se subexpone la imagen (generalmente cerrando el diafragma), para simular la noche en un rodaje a plena luz del día. Todo esto que acabo de contar pone acento a esa verdad que muchos cineastas y cinéfilos nos cuesta admitir, el cine es una gran mentira, todo lo que vemos en las películas no es más que una recreación de la vida real y por lo tanto, es una mentira; hasta la imagen que vemos es falacia, ante nuestros ojos vemos movimiento, pero lo que en realidad contemplamos son imágenes estáticas puestas unas tras otras, y sucedidas a gran velocidad.

Casi al final del film, la voz en over de Truffaut nos deslumbra diciendo: “Desde que empecé a hacer cine, siempre temí a la muerte de un actor, al mismo tiempo que Alexandre, toda una época del cine desaparece, abandonaremos los estudios para rodar en las calles, sin estrellas y sin guión, no haremos más películas como “Os presento a Pamela” “. Esto es una alusión muy clara a la Nouvelle Vague (nueva ola) y una crítica al cine francés que se hacía antes de este, el cinéma de la qualité (el cine de la calidad). Tras esta declaración, Truffaut retrocede unos 15 años, cuando él y sus compañeros Godard y Chabrol entre otros, decidieron hacer un cine diferente, más personal, más humano, y más cercano a los espectadores.

A modo de conclusión, cito una vez más otro comentario que nos deja Truffaut en su voz en over, que parece más la voz de un Director-Dios (el cineasta que François le gustaría ser) que la de un narrador corriente : “El rodaje de un film se asemeja exactamente al trayecto de una diligencia en una película del lejano oeste, primero esperamos hacer un buen viaje, y después rápidamente nos preguntamos si llegaremos a nuestro destino”. Y esta es otra pincelada más de lo que es realmente ser un director de cine; viendo “La noche americana” conocemos el séptimo arte desde una perspectiva desmitificada, conocemos el cine tal y como es, algo mágico.

Lo inquebrantable. La infancia en Leon: El profesional

Leon El Profesional. Luc Besson.

 

Luc Besson nos plantea en su film Leon : El profesional la infancia tal y como es, en su plena inocencia e ingenuidad, pero también nos muestra ese pequeño lado adulto presente en el corazón de cualquier niño. En todo caso, esta película constituye una visión diferente sobre la niñez, que varía mucho en comparación con el resto de la filmografía que trata sobre el tema. El cineasta francés aborda este asunto de una forma muy sutil, haciendo que constituya una subtrama tan fuerte como lo es la trama principal.

 
Tras presenciar la muerte de todos sus familiares, Mathilda se esconde en casa de su vecino Leon, un asesino a sueldo profesional con un carácter muy particular. En algún momento del film, la protagonista decide dar el gran golpe y se presenta en el Edificio Federal de la Policía de Nueva York armada hasta los dientes con la firme intención de matar a Norman Stansfield y todo su escuadrón (los asesinos de su familia), obviamente le sale mal la jugada, pero esta es la forma en la que Besson nos muestra esta inocencia inherente al niño. Otro aspecto de esta inocencia es la sinceridad plena, decir las cosas sin tapujos, y esto se ve cuando Mathilda muestra sus sentimientos hacia Leon, sin tener en cuenta la diferencia de edad ni cualquier otro obstáculo; y aquí tenemos otro rasgo de la infancia derivado de esta sinceridad, el afecto es puro y no atiende a barreras inventadas por los “adultos”, las emociones y sentimientos son como son, sin nada de maquillaje. Tirando de este hilo encontramos en Leon : El profesional el deseo de venganza, tan puro como la inocencia de un niño, que alcanza su cenit con el intento de asalto al Edificio Federal antes mencionado. Y para el lado adulto que mencioné en el primer párrafo tenemos de ejemplo el amor que siente la protagonista hacia Leon, ese tipo de amor que sienten los adultos, ese deseo casi sexual, pero todo ello dotado de aquella pureza propia de un niño.

Con este film aprendemos que a pesar de todo un niño nunca deja de ser un niño, y su corazón siempre tiene lugar para una segunda oportunidad, siempre tendrá la capacidad de ver el lado bueno de la cosas. Y Luc Besson nos muestra esto a través de la encantadora Mathilda: una niña que fuma, que ve cómo asesinan a su familia, que maneja armas, que vive con un sicario, etc; y a pesar de todo esto cabe una segunda oportunidad en su aún corta vida. De esta forma Besson nos brinda la mejor acepción sobre qué es la infancia.

Ramadanesco partido de fútbol en Hay Riad

Después de un largo día de ayuno, nada mejor que una sesión fotográfica para combatir las últimas horas antes del desayuno. Tras varios meses sin visitar Rabat, mi ciudad natal, volvía a ella con muchas ganas y una gran sonrisa, reencontrándome con esa paz interior y tranquilidad que me brinda, todo esto acompañado con la presencia de buenos y viejos amigos.

Había acabado de dar un paseo y justo cuando me iba a ir a casa para echarme una siesta antes de la ruptura del ayuno, me encontré a los chavales del barrio jugando un partido de fútbol, y como iba acompañado de mi cámara de fotos decidí unirme a ellos, sólo que lo hice a mi manera, inmortalizando el momento 😉

“El apagón” (2015) de Saâd Jebbour

Basado en un texto homónimo del músico uruguayo Leo Maslíah, este proyecto nació con intención académica. El profesor y director de arte para cine Pablo Alonso, nos mandó hacer una obra audiovisual basada en El Apagón; yo andaba muy perdido y es cuando Fátima me sugirió hacerlo con fichas de dominó, la circularidad de la obra de Maslíah es similar a la del juego antes nombrado, y… voilà! Surgió esta versión de El apagón. Quise trabajar mucho la fotografía ya que es mi vocación en el cine, diseñé un juego de luces contando con lámparas que tenía por casa, y luego a ordenador mejoré las fotos. También quería que tuviese un look cinematográfico y es por ello que puse dos bandas horizontales para tuviese un aspecto 1:2,35.

Espero que les guste 😉

“No es un juego de niños” de Daniel Baeza

Este es un corto que ha sido escrito y dirigido por mi amigo Dani Baeza, un chico con mucho talento. Esta obra se presentó al certamen “Islazultura 2015”, organizado por el centro comercial Islazul. En este proyecto participé como director de fotografía, operador de cámara y etalonador.

Fue una bonita experiencia formar parte de este cortometraje, trabajar con un equipo artístico y técnico tan bueno ha sido todo un regalo; espero que volvamos a trabajar juntos.

Sólo me queda desearos un feliz visionado, que lo disfruten 🙂

Anfibio, nuestro cortometraje

Este cortometraje lo hemos realizado Óscar Palazón, Eva Rosado, Antonio Fernández y yo; en la interpretación contábamos con Álvaro Hurtado y Ángel Iranzo. Este proyecto se realizó para la asignatura “Dirección cinematográfica” de la Universidad Complutense de Madrid, en el mes de mayo de 2014.

El reparto es el siguiente:

M.Voy interpretado por Álvaro Hurtado
Anfibio interpretado por Ángel Iranzo

Dirección Óscar Palazón

Producción Antonio Fernández

Guión Eva Rosado

Dirección de fotografía y cámara Saâd Jebbour

Sonido directo Eva Rosado

Montaje Saâd Jebbour

Maquillaje Rocío Cruz

Créditos Eva Rosado

Espero que os guste, que lo disfruten 😉