!Break the wall! (please, do it easy)

Nice (France), 18 Mars 2013

Hola, buena noche.

Llevo mucho tiempo sin escribir, mucho mucho tiempo, quizás demasiado; pero no, nunca olvidaré las palabras que me dijo una vez mi querido parce, “el dejar de escribir forma parte del buen escribir”.  Y esto es aplicable a todo, el dejar de fotografiar forma parte del buen fotografiar, el dejar de comer forma parte del buen comer. Pero aquí estoy ahora, con unas ganas inmensas de hacerlo, aunque sin nada especial que decir. A mi derecha, una copa de vino rosado (bien fresquita claro está), a mi derecha un purito de la marca Panter (como los que fumaba mi padre), y un poco más a mi derecha mi chica, acompañada de nuestro amigo Roberto el Gato.

Se suele hablar de la calma antes de la tormenta, en este caso es lo contrario. Pasó el diluvio, pasó y dejó huella, cuántos malos tragos tuve que soportar, cuántos… Una vez un amigo llamado Juan me explicó el principio de la vida con tan sólo dos velcros, uno de color negro y otro de color blanco, !nada más! El color blanco simbolizaría lo bueno, el negro lo malo, uno no puede darse sin el otro, una especie de ying yang, uno no puede vivir sin el otro, y viceversa. En su momento (y lo sigo haciendo), aguanté y luché inconscientemente por salir, por seguir sonriendo, por aprender y por vivir.

¿Qué es la vida sino un juego? ¿Has salido alguna vez a la calle y te has preguntado cosas como, a dónde irá cada uno, qué es lo que mueve a toda esta gente? Es algo que me pregunto todos los días, la gente camina muy segura, como si supiera con toda la certidud del mundo a dónde ir. Me fascina y a la vez me agobia ver y apreciar todas las posibilidades que nos ofrece la vida, todos los caminos que hemos podido coger, todos los caminos que hemos dejado de lado para centrarnos (o no) en el que estamos ahora. Una vez un hombre llamado Steve Jobs dijo “La gente piensa que concentrarse en algún proyecto significa llevar a cabo una idea que tienes en mente. Pero no significa eso en absoluto. Significa decir no a las otras cien otras ideas buenas que hay.” !Cuánta razón tiene usted señor Jobs!

Break the wall. Saâd Jebbour.

Hacia mi derecha, más o menos un metro veinte (calculado a ojo), se encuentra una mesita de noche con dos pisos. En el primero, una pipa muy larga y fina (preciosa coño, preciosa. Perdón), una copa de vino abandonada por mi individua, un despertador, mi amigo Fletcher, Margarita la flor, y el tabaco que me regaló el Julián (Don Julián, como los puritos). Una planta más abajo, un pequeño transistor que me acompañó en infinitas noches e infinitos desayunos, ofreciéndome buen Jazz para mis oidos, ofreciéndome momentos de bohemia y quizás momentos de inconsciente ensoñación.

No, no puedo echarle la culpa a nadie. Yo solito he construido este muro, este muro creado en un principio para proteger mi castillo de enemigos, pero ahora, lo único que hace es encarcelarme. El deseo de querer hacerlo todo muy bien, todo perfecto, es lo que jode la marrana. Es necesario acabar con ese muro para poder respirar y seguir viviendo.

!BREAK THE WALL!

(revisado y ampliado hoy, 20 de abril. Día de mucho viento, mi día de descanso, día de disfrute)

Saâd Jebbour

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