Casi una vuelta completa en torno al Astro Rey.

Después de tanto tiempo me di cuenta de que es algo absurdo. Absurdo es correr tras el viento, absurdo es perseguir a las golondrinas que jamás volverán, absurdo es reírse de las bromas que ya no hacen gracia.

Un viaje constante, un avión con un destino desconocido y lejano que va haciendo escalas en lugares conocidos. Hace no mucho tiempo mi avión aterrizó en un lugar muy agradable, donde yo, el piloto, pude bajarme de aquel artefacto y pasearme por esa ciudad a mi gusto, me sentía libre, me sentía bien. Aquél piloto, o sea yo, vivía en una nube sin saberlo, y en el zénith de esos días emprendió otro viaje pensando que estaría en un lugar mejor. Pero chocó contra una supuesta bonita montaña, aquella escala fue tan larga que nuestro planeta casi dio una vuelta de traslación en torno al Astro Rey.

Y ahora de vuelta de aquella escala, intenta ser aquel piloto que fue antes, pero ya no es el mismo, aquella quasivuelta de traslación le cambió como persona y cambió su forma de ver y sentir la vida, y se frustra en sus intentos fallidos de ser el que era antes. Creo que ha llegado la hora de aceptar su personalidad ahora, dejar esa tensión que le producía el deseo de ser quien era y relajarse  y vivir el día a día como el piloto que es ahora y no el que era antes; porque a diferencia de aquellos días de quasivuelta de traslación, no está en el mismo lugar aunque siga siendo la misma persona.

Un vuelta al astro rey. Saâd Jebbour.

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