Etiqueta: 2011

Sesión fotográfica con los gatitos

Buenas tardes a todos, ¿cómo están? ¿está haciendo “bonito” en el lugar donde se encuentran? seguramente sí, al igual que aquella tarde de septiembre hace poco menos de dos años. Recuerdo que estábamos en el porche del jardín Ghita, mi abuela, mis hermanos, los gatitos y yo; se estaba muy muy bien, era realmente agradable. Como no, estaba con mi inseparable Gaïa (¿dije alguna vez que mi amiga Gaïa posee muchas lentes y botones?), y me entraron muchas ganas de fotografiar a los gatitos, he aquí el resultado 😉 Estaba muy concentrado fotografiando hasta que… ¡saltó el riego automático! y tuve que salir corriendo jajajaja.

Cantando cerca del Stonehenge, cercados por tanques

Debajo de las piedras visibles, se extiende bajo tierra (ocultos a cualquier mirada inhumana) un entramado de hilos conectados de una manera quasiperfecta. Ni el mejor licenciado podría descifrar lo que esconde esa red, ni el más sabio, ni el más galardonado, ni tampoco el que más tiene. Sólo aquél que se vea con la capacidad de iniciar la aventura del aprendizaje puede acercarse a entender ese mundo, sólo aquél que es sensible y consciente de lo que pasa a su alrededor.

Bajo una sonrisa aparentemente normal se esconde todo un río de agua turbia que impide ver el fondo. ¿Quién posee los ojos que pueden ver a través de esas aguas opacas?

Bajo una aparente normalidad se esconde todo un mundo.

¡Se nos fue la luz!

Corría la segunda semana de octubre (o eso creo recordar), había llegado a Madrid tras un largo verano reparador, y llegué con muchas ganas. En esa tarde había quedado con mi amiga Ana, fuimos a tomar algo al Café Madrid (está por Ópera) y luego paseamos cámara en mano por las calles de alrededor. Recuerdo que nos entretuvimos mucho en la cafetería y prueba de ello… ¡se nos fue la luz! 😛 También recuerdo otro incidente de aquella tarde-noche, había colocado la cámara encima del trípode y no la había ajustado bien y… se cayó al suelo… me quedé con un mal sabor de boca que duró un buen rato jajaja, menos mal que no pasó nada grave. Ahora queridos amigos, os dejo disfrutar con las fotos 🙂

 

Como si de un cuento de hadas se tratara

Maravillosa tarde pasada con mis tíos en el Parque Europa en Torrejón de Ardoz (Madrid). A mitad de la tarde empezó a llover, salió un arco iris precioso, y arriesgué mi vida sacando la cámara con las gotas de agua alrededor. He aquí el resultado. 😉

II Congreso Internacional de Ciudades Creativas @ Fac. CC. Información UCM (Madrid, 26-27-28/10/2011)

Había comenzado un nuevo curso, una nueva vida, una nueva oportunidad. Aterricé en Madrid con muchas ganas de fotografiar  y plasmar lo que veían mis ojitos de niño en algo más que un pedacito de memoria. Gaïa se hallaba a mi lado por aquel entonces, ella también sentía la misma inquietud que hervía  en mi interior, las mismas ganas de comerse al mundo (¿dije alguna vez que mi amiga Gaïa posee muchas lentes y botones?).

En mi programa académico universitario figuraba una asignatura de cuyo nombre llamó vivamente la atención de bastantes estudiantes, y la mía: “Métodos de creatividad”. Nuestro profesor amenizaba el aula, alegraba el corazón de unos mientras que el resto simplemente “iba a clase”; ¿a mí?, a mí me hacía sonreír, me motivaba a asistir a su clase con la más grande de las ilusiones. Este amigo se llamaba Paco, me ofreció la oportunidad de ser uno de los fotógrafos oficiales del II Congreso Internacional de Ciudades  Creativas, celebrado en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.

He podido cumplir con mi labor (que no trabajo) de fotógrafo desde el lado de la comodidad, de la felicidad y el ánimo. Flotaba en el aire un verdadero espíritu de trabajo en equipo, todos los cámaras, azafatas/os, organizadores, ayudantes, becarios y fotógrafos formábamos una unidad. No me quedan palabras para describir toda esta gratitud, una vez más le dejo la palabra a mis fotografías, ellas lo harán mejor que mi persona.

Gracias Paco. Gracias por habernos ofrecido esta oportunidad, por habernos enseñado que es más sabio desaprender que aprender.

Saâd Jebbour

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Sesión Adam Beatlefied, lo que un niño es capaz de mostrar

Corría la tercera semana de septiembre, estábamos en el verano del año 2011. Recuerdo que me hallaba en mi habitación cuando mi hermano entró a verme, a los pocos segundos, se me ocurrió la maravillosa idea de retratarle. Uno de los objetos que más aprecio en mi cuarto son unos posavasos de los Beatles, donde cada uno de ellos muestra la carátula de un album de la banda; estos hacían el complemento perfecto para la sesión.

Para los que no le conocen, mi hermano se llama Adam; es un niño cariñoso, travieso,  juguetón, pasota, un trocito de pan… un niño al fin y al cabo. Pero un niño puede mostrar un lado muy adulto (como lo desmuestra la fotografía Help!), un aspecto sincero (foto Aquí estoy, soy yo ¿Hay alguien allí?), enfado (foto ¡Alto policía!),  secretismo (foto For Sale!), pureza sentimental (foto Hermanos), soledad (foto Te Faaturuma) y sencillez (foto Mercadillo). Un niño es mucho más de lo que nuestra limitada conciencia piensa creer; con el paso de los años hemos olvidado (o mejor dicho, han olvidado) lo que realmente importa, hemos dejado de lado cosas tan genuinamente humanas como la sencillez, amor, amistad, solidaridad, el placer de hacer algo tan bonito como coger una caja de colores y dedicarse a darle vida a un desanimado dibujo, etc. Las “personas grandes” han perdido el norte de la vida para dedicarse a correr tras el viento. Si alguien no entiende nada de lo que estoy compartiendo con ustedes, que dedique un tiempecito al día a leer (y reflexionar) El principito de Antoine de Saint-Exupéry, y entonces, sabrá a qué me estoy refiriendo.

Y ahora… toca disfrutar de un rica y sencilla sesión fotográfica, que sin darme cuenta, ha sido mi primera enfocada al retrato. Enjoy ! 😉

Saâd Jebbour

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Sesión en el studio con M Le Fou y Victor Rivera

Rondaban los primeros días del mes de octubre, acababa de llegar a Madrid después de un largo verano. Llegué con ganas de comerme al mundo y con ganas de fotografiar, sigo en esta vaina. Todo comenzó cuando mi parce me dijo a la salida de clase algo parecido a esto:

“- Oye men, ¿te apetece venir al studio conmigo a sacar algunas fotos?

+ Sí viejo, ¿por qué no?”

No he podido resistirme, he aquí el resultado. El modelo es nuestro amigo Víctor Rivera, que demostró ser una persona ideal para fotografiar y compartir una amistad, mucha comodidad y buena vibra. Le agradezco a M Le Fou la oportunidad que me ha regalado (y que humildemente he sabido aprovechar). He de reconocer que me encanta el carácter descontextualizador del fondo negro, la personalidad de Víctor queda reflejada de una forma muy genuina. Espero que les guste. 😉

Saâd Jebbour

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