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« In the mood for love » (2000) de Wong Kar-Wai

Cartel In the mood for love

¿Cuántas películas de amor habremos visto a lo largo de la historia del cine ? Seguramente más de la mitad de los filmes realizado son de este género. ¿Cuántas veces nos hemos visto aburridos por estas acaramelizadas historias? Sin lugar a dudas, habríamos necesitamos más de mil manos para contarlas. Pero a veces (por suerte), existen excepciones, nos encontramos con joyas cinematográficas que rompen con esta linealidad, son historias de amor, pero totalmente diferentes a las que estamos acostumbrados a ver. Es el caso de «In the mood for love » (título en castellano : « Deseando amar ») (2000) del director hongkonés Wong Kar-Wai.

El film nos cuenta la historia del Sr. Chow y la Sra. Chan, interpretados por los mágicos Tony Leung y Maggie Cheung, respectivamente ; ambos se mudan al mismo bloque, casualmente el mismo día y sólo separa a sus apartamentos un pared. Algo más que una amistad empieza a cuajar entre ellos tras los encuentros fortuitos cuando salen a comprar fideos, algo más que una amistad empieza a tejerse cuando se confiesan el uno al otro que sus parejas, ausentes durante todo el film, les están siendo infieles. En ningún momento de la película vemos al Sr. Chan o la Sra. Chow aunque se hable bastante de ellos, una sutileza admirable fruto de una gran cineasta. A lo largo de « In the mood for love » vemos un deseo (de allí su nombre en castellano) por el amante por parte de ambos protagonistas, aunque este deseo se ve cohibido por la sociedad y las normas sociales, esto se ve reflejada en el personaje de la dueña del piso, que es la que se los alquila a ambos; este deseo culmina en la habitación 2046 de un hotel, a puerta cerrada claro está, ya que en ningún momento vemos algún tipo de adulterio, la sutileza del Sr. Kar-Wai.

Otros dos aspectos importantes dentro de la trama del film, aunque realmente formarían parte de la subtrama, son el secreto y el tiempo. Antes de hablar de esto conviene decir que el film es un largo poema que dura 95 minutos, cada minuto es un verso plagado de metáforas y demás recursos literarios , de esto el espectador se da cuenta en los primeros minutos de la obra. El tiempo es un elemento muy recurrente, lo vemos simbolizado en el reloj de la oficina donde trabaja la Sra. Chan, los planos ralentizados, el cigarrillo del Sr. Chow ; el tiempo se nos muestra como el toro que persigue el momento presente, ambos protagonistas luchan contra él, esto se ve claramente cuando el Sr. Chow dice «No puedo perder más tiempo pensando si me he equivocado, la vida es demasiado corta”. La forma en que se nos presenta el secreto es digna de un gran cineasta : ambos protagonistas se refugian de la sociedad y de las normas sociales en la habitación 2046, ambos mantienen su relación sin que sus verdaderas parejas lo sepan ; pero el secreto alcanza su zenith como si una escultura de canones perfectos se tratara cuando el Sr. Chow, en mitad de un templo en Camboya, cuenta todos sus secretos a un agujero que se encuentra en una pared, y después lo tapa.

In the mood for love II

Viendo este film uno se da cuenta de que no es como los que estamos acostumbrados a ver habitualmente, no es una super producción de Hollywood, ni mucho menos. « In the mood for love » es una película hongkonesa, de un director muy particular, un poeta de la imagen ; salta a la vista que la estética del film es muy particular. La fotografía, el gran y admirable trabajo de Christopher Doyle y Mark Li Ping-Bing se resume en unos colores llamativos y un tanto contrastados, unos colores que resaltan la belleza de la historia y la elegancia de los personajes protagonistas. Mención especial al montaje, que se nos presenta con cambios de tempo y de ritmo constantes, también tenemos algunos planos ralentizados ; vemos aquí un montaje atípico que asombra al espectador que no está acostumbrado al cine asiático.

Con « In the mood for love » nos damos cuenta de que Hollywood no es el centro neurágilco del cine, sino que existe más allá de las fronteras de los Estados Unidos de América un cine con aspiraciones diferentes, un cine que hace pensar, un cine que hace sentir, un cine de verdad.

Un pequeño comentario sobre el film “Playtime” (1967) de Jacques Tati

Playtime cartel

(este comentario se ha escrito pensando en la película “Tiempos Modernos” (1936) de Charles Chaplin)

En este film el director francés nos muestra a un París “high-tech” (pero nada futurista), donde nuestro amigo, el sr. Hulot (personaje encarnado por el propio Tati y que ya hemos visto en películas anteriores como “Las vacaciones del señor Hulot” (1953) ) nos deleita con un humor muy delicado, fino y poco extravagante durante dos horas. Se nos muestra a una sociedad muy americanizada, esto se ve muy claro con el nombre que se le da a los establecimientos y bares, por ejemplo “La Cafetería Drugstore”, el “Hôtel Royal Garden”, entre otros.

Este film se me recomendó como respuesta a “Tiempos modernos” (1936) de Charles Chaplin; pues tengo que decir “Playtime” no tiene nada que envidiarle a Chaplin, su humor es igual de acertado que el primero. Una de las grandes diferencias entre estas dos joyas del cine es que, en “Tiempo modernos” vemos unos personajes a nivel económico muy pobres, y en “Playtime” unos burgueses muy adinerados.

Uno de los grandes aciertos en este film es la fotografía, que se nos presenta fría y gris, esto refuerza esta sociedad que nos muestra Tati, muy ordenada y muy moderna. La composición en la imagen es casi perfecta, donde las formas, las líneas y la arquitectura son protagonistas; esto podría ser una clara metáfora de este orden y esta modernidad de la que os he hablado al principio de este párrafo.

Playtime

Hay otros elementos a tener en cuenta, como son el guión y la puesta en escena. Los diálogos en esta película, al igual que en “Las vacaciones del señor Hulot”, carecen de importancia, podría darse perfectamente la película sin ellos; pero Tati usa esos murmullos (que nos recuerdan un poco a las conversaciones y sonidos que escuchamos en los juegos de la saga “The Sims”) de una manera magistral, haciendo que el hilo conductor del film transcurra sin problema alguno. La gran profundidad de campo que vemos en las imágenes de “Playtime” hace que tengamos multiplicidad de acciones en un mismo espacio, hay escenas donde abundan los personajes (tal y como apreciamos en el restaurante-discoteca del Hôtel Royal Garden) y cada uno de ellos realiza una acción diferente; esto es fruto de una puesta en escena y una dirección de actores ejemplar.

Una de las ventajas que le veo a “Tiempos modernos” en comparación con “Playtime” es el contenido emocional, el espectador está más vinculado con la película de Chaplin que la de Tati. Aún así, en “Playtime” también sentimos algo de emoción, sobretodo con el señor Hulot.

En conclusión, “Playtime” no prosperó tanto como “Tiempos modernos” debido a que en la época en la que se hizo el humor estaba muy bien implantado en el cine, pero ambos son films que ya han pasado a la historia del séptimo arte, y ambos están al mismo nivel en cuento a calidad cinematográfica.