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“Swira” de Fátima Cruz y Saâd Jebbour

Swira. Fátima Cruz y Saâd Jebbour.

Era el 3 de agosto del año 2012, la noche prometía, había un concierto de música Gnaoua en un parquecito que hay cerca de mi casa en Casablanca. Me enamoré, me quedé prendido, no tengo más palabras. Hablé de este evento a Fátima y compartí con ella las emociones que sentí en aquella noche, y en esos días de verano decidimos asistir juntos a uno de los eventos más grandes a nivel mundial de música Gnaoua, ¡el Festival de Essaouira! Y así fue, el pasado mes de Junio partimos juntos a la ciudad costera y vivimos en primera persona aquél espectáculo.

El pasado año os sorprendimos con “Assilah, puertas del añil“, y este año no iba a ser una excepción, nuestra experiencia en Essaouira queda reflejada en estas fotografías. Nuestro viaje por Marruecos consistió en un paseo a través de varias ciudades: Essaouira, Marrakech, Rabat, Casablanca, Tétouan y Chaouen; todas las fotografías que hemos realizado en dichas ciudades han sido tomadas por los dos, pero cada uno de nosotros se está ocupando de una localidad diferente, haciendo así una repartición equitativa de nuestra labor artística.

Tal y como lo están viendo, yo me ocupo de Essaouira; pusimos de nombre a esta galería fotográfica “Swira” que es como se llamaría esta ciudad en dariya, el dialecto marroquí. Con Swira he querido ir más allá de la simple toma de la imagen, quise indagar más detenidamente en cada fotografía, trabajar con ella y darle el valor que merece, hacerla más bonita; lo innovador en este trabajo es el uso del blanco y negro, pero no un BN cualquiera, sino un BN que aporta a las imágenes algo más real, más vivo, más humano, más empático, más humilde. Espero que sepan apreciar este pequeño detalle, y que les gusten nuestras fotografías, porque no hay cosa más complaciente para un fotógrafo (escritor, pintor, escultor, artista en general) que el hecho de que admiren el trabajo que ha realizado con mucha paciencia, amor y esfuerzo.

Les dejo con Swira, que disfruten, que disfruten y que disfruten. Muchas gracias a todos por vuestro apoyo, ¡nos vemos pronto con Marrakech! 😉

Assilah, puertas del añil

Resulta complicado resumir un viaje tan especial, aunque sólo fue una semana, cundió como si de un mes se tratara. Diremos como pincelada general, que esta travesía estuvo envuelta en una nube de color añil, en la que con el paso de los días nos vimos inmersos en ella. Aquella pequeña ciudad llamada Assilah fue para nosotros un respiro que llegó cuando lo necesitábamos.

Envueltos en un calor sofocante protagonista de aquél mes de Agosto, pasamos de ser unos simples turistas a ser auténticos habitantes del lugar. Nos sentíamos en nuestro hogar (!qué hogar tan divino!); fueron días de paz, aprendizaje y “doblevivir”. No estábamos solos (que no era poco), contábamos con la presencia de nuestros buenos amigos: las cámaras fotográficas, los pinceles y la ilusión.

Assilah, puertas del añil constituye un pequeño testimonio de aquel paseo en nube, una serie de fotografías que muestran nuestra Assilah, tal y como la ven nuestros ojos. En este paseo se hallan algunas imágenes tomadas en la ciudad de Chaouen, donde el añil es también protagonista.
Creemos que la cámara no hace al fotógrafo, sino sus ojos y su forma de percibir el mundo; partiendo de esto, hemos construido nuestra primera casa, Assilah, puertas del añil.
Y ahora, le dejamos la palabra a nuestras fotografías.
Fátima y Saâd

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Patrick Bebey Quartet @ Hotel Le Pietri Rabat (Maroc, 31/03/2012)

Era una fantástica noche de la recién estrenada primavera, en aquellos días me hallaba en Marruecos con motivo de mis vacaciones de Semana Santa. Teníamos planeado mi madre y yo viajar a Sénégal, no podía partir sin pasar antes por Rabat, mi ciudad natal, la ciudad en la que mejor me siento. Estando allí, nos invitó mi tío (gran hombre, a la vez que gran fotógrafo) a mi madre, mi tía y a mí a cenar en un restaurante, nos dijo que vendría a tocar un grupo de Jazz africano y sin pensármelo dos veces me llevé conmigo a Gaïa (¿dije alguna vez que mi amiga Gaïa posee muchas lentes y botones?).  Una vez sentados en la mesa, sentía como me volvía loco, la música era demasiado buena, me sentía como Dean Moriarty (de la novela “En el camino” de Jack Kerouac) ante un concierto de música Bop. Me entraron una ganas locas de bailar y sacar fotos, ¿por qué resistirse cuando tu cuerpo te pide algo a gritos?

He aquí el resultado. 😉

Saâd Jebbour

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