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Ramadanesco partido de fútbol en Hay Riad

Después de un largo día de ayuno, nada mejor que una sesión fotográfica para combatir las últimas horas antes del desayuno. Tras varios meses sin visitar Rabat, mi ciudad natal, volvía a ella con muchas ganas y una gran sonrisa, reencontrándome con esa paz interior y tranquilidad que me brinda, todo esto acompañado con la presencia de buenos y viejos amigos.

Había acabado de dar un paseo y justo cuando me iba a ir a casa para echarme una siesta antes de la ruptura del ayuno, me encontré a los chavales del barrio jugando un partido de fútbol, y como iba acompañado de mi cámara de fotos decidí unirme a ellos, sólo que lo hice a mi manera, inmortalizando el momento 😉

Las luces de las prisas en un puente situado en la Avenida América

Tríptico luces de las prisas. Saâd Jebbour.
 
Fueron la lluvia y el recién llegado frío (que llegó para quedarse) quienes pusieron fin a nuestra sesión fotográfica. Estuvimos esta noche mi Fati y yo en la Avenida de América, concretamente en el puente situado encima de la Calle Francisco Silvela; armados con un trípode y nuestras cámaras intentamos captar la esencia nocturna de nuestro Madrid.

La novedad es que estas fotografías han sido tomadas con mi nuevo objetivo : un 28 – 70 mm de apertura f2.8, todo un mastodonte 🙂 ! Estoy muy contento con esa óptica !

Las vacaciones antes de las vacaciones, Paris y Bruselas

Estábamos ya en Junio, todavía quedaba un último trabajo que entregar a la Universidad, pero aún así me permití un respiro y me fui a París y Bruselas con mi madre. El plan era pasar un par de días en la capital francesa y después hacer una visita a mi tío en Bélgica, todo salió redondo. Pudimos visitar el alto barrio de Montmartre en la ciudad del amor y tomar un café en la cafetería “Café des 2 Moulins”, famoso por ser uno de los escenarios del célebre film (y uno de mis preferidos) “Le fabuleux destin d’Amélie Poulin” de Jean-Pierre Jeunet. Bruselas también fue fruto de paseos turísticos, pero lo más importante y bonito fue haber vivido con mi tío casi una semana, fue una experiencia inolvidable. Mi tío es una de esas personas difíciles de encontrar, una persona con un corazón blanco como la espuma de mar, una persona que ha sido de todo en la vida : buzo, piloto, cocinero, camarero, etc; y lo más sorprendente es que asistió a uno de los festivales más grandes de la historia del rock : el Festival de Woodstock en 1969, donde grandes personalidades como Jimi Hendrix o Carlos Santana deleitaron a los asistentes con su música.

Fotográficamente hablando este viaje me aportó algo nuevo y diferente, me hizo tomarme el acto de fotografiar con más calma, no es que antes fuera un bruto dándole al disparador de la cámara jajaja. Podía pasarme bastante tiempo delante del sujeto con la cámara en mano, me tomaba mi tiempo para encuadrar, enfocar, exponer, etc. sacaba la foto la miraba, sino me convencía sacaba otra hasta encontrar lo que buscaba. Tampoco saqué muchas imágenes,  intento pensar siempre en analógico (recuerdo las palabras que me decía mi jefe en la agencia de fotografía Contraste Hardy & Goyer situada en Niza – Francia – “Pensez en analogique”), es decir, sacar sólo la foto que busco, no veinte más, y créanme, teniendo tarjetas de memoria que te permiten sacar cientos de instantáneas no es fácil. También borré muchas fotos desde la cámara, después a la hora de ordenarlas en mi ordenador y trabajar en postproducción con ellas lo agradecí. Obviamente las saqué en formato RAW, teniendo así toda la calidad necesaria para realizar un buen trabajo en postproducción.

En postproducción, aparte de ajustar la exposición y el contraste junto con otros parámetros a mi gusto (blancos, luces fuertes, negros, recuperación, etc), lo que más tiempo me llevó fue el tratamiento individualizado de cada color en cada fotografía; los rojos, los verdes, los azules, los naranjas, los amarillos, junto con otros se fueron modificando o no dependiendo de la imagen correspondiente. Lo del tratamiento individualizado de los colores lo comencé haciendo con “Saudade en Lisboa“; mi intención al trabajar esto es darle un poco más de vida a la fotografía, el resultado final no es nada exagerado, no busco simular una pintura con colores saturados, sino tener una imagen que refleje lo retratado en ella tal y como lo vieron mis ojos, tal y como lo sentí. Aunque he de reconocer que probé a saturar los colores y el resultado no me disgusta, quizás algún día os sorprenda con algún contenido nuevo 🙂

Sólo decirles que estoy enamorado de estas fotografías, espero que les gusten; no se corten en dejar sus comentarios, estoy interesado en conocer sus opiniones 😉 Si os gustan las fotografías os invito a que compartan este enlaces con sus amigos y familiares.

Saudade en Lisboa

Hace poco más de un mes hicimos un viaje entre amigos, eramos : Miguel, Carlos, Victor, Pichi y yo ; Mig y yo hemos considerado este viaje como el de fin del carrera. El destino era Lisboa, la capital de la Saudade; pero no fuimos para ver la épica final europea de la UEFA Champions League (lo que pasa en Lisboa se queda en Madrid), sino que fuimos nada más y nada que menos que para ver en directo a sus satánicas majestades… ¡¡¡ LOS ROLLING STONES !!! La experiencia fue inolvidable, de las mejores de nuestras vidas, sin lugar a dudas.

Las únicas fotos que tengo de tal evento están hechas con el móvil, pero esas no las subiré por aquí; las imágenes que compartiré con ustedes son las que fui haciendo por la ciudad. Gracias a mi cámara, intenté captar esa Saudade que se respira por las calles de Lisboa, esa tranquilidad, esa paz, ese aire marino que viaja a través de casi toda la Península Ibérica gracias al Río Tajo.

Lisboa es una ciudad que enamora a primera vista, esconde el alma de un espíritu antiguo; es una ciudad solitaria, que deambula por las noches sin compañía. Sus calles estrechas y su oscuridad me recuerdan un poco a Barcelona, sus típicos tranvías amarillos suben y bajan calles como glóbulos rojos transportando oxígeno por las arterias de un cuerpo. De día es la alegre dama que atiende a todos, ofreciendo sonrisas a cualquiera que se pasea por ella; pero por la noche, la dama vuelve a su casa para dormir, y todo lo que sucede en la ciudad, es el sueño de aquella mujer.

Las fotografías que verán a continuación son muy variopintas, las hay donde salen estos amigos – sobretodo Pichi, un colombiano muy entrañable -, las hay de paisaje, etc. ; éstas últimas son las que más me gustan, las que más me transmiten esa Saudade. La novedad de esta pequeña muestra fotográfica es que algunas imágenes han sido tratadas durante su postproducción de una manera especial, los colores han sido trabajados de manera individual: los rojos por una parte, los verdes por otra, etc. Todo este tratamiento intenté hacerlo sin estropear la esencia de la foto, dejándola lo más fiel a la realidad, impregnando en ella los sentimientos que corrían en mi interior cuando las tomé en su momento.

Un pequeño comentario sobre el film “Playtime” (1967) de Jacques Tati

Playtime cartel

(este comentario se ha escrito pensando en la película “Tiempos Modernos” (1936) de Charles Chaplin)

En este film el director francés nos muestra a un París “high-tech” (pero nada futurista), donde nuestro amigo, el sr. Hulot (personaje encarnado por el propio Tati y que ya hemos visto en películas anteriores como “Las vacaciones del señor Hulot” (1953) ) nos deleita con un humor muy delicado, fino y poco extravagante durante dos horas. Se nos muestra a una sociedad muy americanizada, esto se ve muy claro con el nombre que se le da a los establecimientos y bares, por ejemplo “La Cafetería Drugstore”, el “Hôtel Royal Garden”, entre otros.

Este film se me recomendó como respuesta a “Tiempos modernos” (1936) de Charles Chaplin; pues tengo que decir “Playtime” no tiene nada que envidiarle a Chaplin, su humor es igual de acertado que el primero. Una de las grandes diferencias entre estas dos joyas del cine es que, en “Tiempo modernos” vemos unos personajes a nivel económico muy pobres, y en “Playtime” unos burgueses muy adinerados.

Uno de los grandes aciertos en este film es la fotografía, que se nos presenta fría y gris, esto refuerza esta sociedad que nos muestra Tati, muy ordenada y muy moderna. La composición en la imagen es casi perfecta, donde las formas, las líneas y la arquitectura son protagonistas; esto podría ser una clara metáfora de este orden y esta modernidad de la que os he hablado al principio de este párrafo.

Playtime

Hay otros elementos a tener en cuenta, como son el guión y la puesta en escena. Los diálogos en esta película, al igual que en “Las vacaciones del señor Hulot”, carecen de importancia, podría darse perfectamente la película sin ellos; pero Tati usa esos murmullos (que nos recuerdan un poco a las conversaciones y sonidos que escuchamos en los juegos de la saga “The Sims”) de una manera magistral, haciendo que el hilo conductor del film transcurra sin problema alguno. La gran profundidad de campo que vemos en las imágenes de “Playtime” hace que tengamos multiplicidad de acciones en un mismo espacio, hay escenas donde abundan los personajes (tal y como apreciamos en el restaurante-discoteca del Hôtel Royal Garden) y cada uno de ellos realiza una acción diferente; esto es fruto de una puesta en escena y una dirección de actores ejemplar.

Una de las ventajas que le veo a “Tiempos modernos” en comparación con “Playtime” es el contenido emocional, el espectador está más vinculado con la película de Chaplin que la de Tati. Aún así, en “Playtime” también sentimos algo de emoción, sobretodo con el señor Hulot.

En conclusión, “Playtime” no prosperó tanto como “Tiempos modernos” debido a que en la época en la que se hizo el humor estaba muy bien implantado en el cine, pero ambos son films que ya han pasado a la historia del séptimo arte, y ambos están al mismo nivel en cuento a calidad cinematográfica.

“Swira” de Fátima Cruz y Saâd Jebbour

Swira. Fátima Cruz y Saâd Jebbour.

Era el 3 de agosto del año 2012, la noche prometía, había un concierto de música Gnaoua en un parquecito que hay cerca de mi casa en Casablanca. Me enamoré, me quedé prendido, no tengo más palabras. Hablé de este evento a Fátima y compartí con ella las emociones que sentí en aquella noche, y en esos días de verano decidimos asistir juntos a uno de los eventos más grandes a nivel mundial de música Gnaoua, ¡el Festival de Essaouira! Y así fue, el pasado mes de Junio partimos juntos a la ciudad costera y vivimos en primera persona aquél espectáculo.

El pasado año os sorprendimos con “Assilah, puertas del añil“, y este año no iba a ser una excepción, nuestra experiencia en Essaouira queda reflejada en estas fotografías. Nuestro viaje por Marruecos consistió en un paseo a través de varias ciudades: Essaouira, Marrakech, Rabat, Casablanca, Tétouan y Chaouen; todas las fotografías que hemos realizado en dichas ciudades han sido tomadas por los dos, pero cada uno de nosotros se está ocupando de una localidad diferente, haciendo así una repartición equitativa de nuestra labor artística.

Tal y como lo están viendo, yo me ocupo de Essaouira; pusimos de nombre a esta galería fotográfica “Swira” que es como se llamaría esta ciudad en dariya, el dialecto marroquí. Con Swira he querido ir más allá de la simple toma de la imagen, quise indagar más detenidamente en cada fotografía, trabajar con ella y darle el valor que merece, hacerla más bonita; lo innovador en este trabajo es el uso del blanco y negro, pero no un BN cualquiera, sino un BN que aporta a las imágenes algo más real, más vivo, más humano, más empático, más humilde. Espero que sepan apreciar este pequeño detalle, y que les gusten nuestras fotografías, porque no hay cosa más complaciente para un fotógrafo (escritor, pintor, escultor, artista en general) que el hecho de que admiren el trabajo que ha realizado con mucha paciencia, amor y esfuerzo.

Les dejo con Swira, que disfruten, que disfruten y que disfruten. Muchas gracias a todos por vuestro apoyo, ¡nos vemos pronto con Marrakech! 😉

Sesión fotográfica con los gatitos

Buenas tardes a todos, ¿cómo están? ¿está haciendo “bonito” en el lugar donde se encuentran? seguramente sí, al igual que aquella tarde de septiembre hace poco menos de dos años. Recuerdo que estábamos en el porche del jardín Ghita, mi abuela, mis hermanos, los gatitos y yo; se estaba muy muy bien, era realmente agradable. Como no, estaba con mi inseparable Gaïa (¿dije alguna vez que mi amiga Gaïa posee muchas lentes y botones?), y me entraron muchas ganas de fotografiar a los gatitos, he aquí el resultado 😉 Estaba muy concentrado fotografiando hasta que… ¡saltó el riego automático! y tuve que salir corriendo jajajaja.

¡Se nos fue la luz!

Corría la segunda semana de octubre (o eso creo recordar), había llegado a Madrid tras un largo verano reparador, y llegué con muchas ganas. En esa tarde había quedado con mi amiga Ana, fuimos a tomar algo al Café Madrid (está por Ópera) y luego paseamos cámara en mano por las calles de alrededor. Recuerdo que nos entretuvimos mucho en la cafetería y prueba de ello… ¡se nos fue la luz! 😛 También recuerdo otro incidente de aquella tarde-noche, había colocado la cámara encima del trípode y no la había ajustado bien y… se cayó al suelo… me quedé con un mal sabor de boca que duró un buen rato jajaja, menos mal que no pasó nada grave. Ahora queridos amigos, os dejo disfrutar con las fotos 🙂

 

Assilah, puertas del añil

Resulta complicado resumir un viaje tan especial, aunque sólo fue una semana, cundió como si de un mes se tratara. Diremos como pincelada general, que esta travesía estuvo envuelta en una nube de color añil, en la que con el paso de los días nos vimos inmersos en ella. Aquella pequeña ciudad llamada Assilah fue para nosotros un respiro que llegó cuando lo necesitábamos.

Envueltos en un calor sofocante protagonista de aquél mes de Agosto, pasamos de ser unos simples turistas a ser auténticos habitantes del lugar. Nos sentíamos en nuestro hogar (!qué hogar tan divino!); fueron días de paz, aprendizaje y “doblevivir”. No estábamos solos (que no era poco), contábamos con la presencia de nuestros buenos amigos: las cámaras fotográficas, los pinceles y la ilusión.

Assilah, puertas del añil constituye un pequeño testimonio de aquel paseo en nube, una serie de fotografías que muestran nuestra Assilah, tal y como la ven nuestros ojos. En este paseo se hallan algunas imágenes tomadas en la ciudad de Chaouen, donde el añil es también protagonista.
Creemos que la cámara no hace al fotógrafo, sino sus ojos y su forma de percibir el mundo; partiendo de esto, hemos construido nuestra primera casa, Assilah, puertas del añil.
Y ahora, le dejamos la palabra a nuestras fotografías.
Fátima y Saâd

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Equinodermo, el reportaje fotográfico del rodaje

Recuerdo que era una tarde de invierno, habíamos quedado en la estación de Atocha para coger el tren dirección Jaén. El ferrocarril se deslizaba sobre los raíles, el cielo estaba teñido de tonalidades grisáceas y un mar de olivos inundaba nuestras miradas. El corazón de Ana latía con fuerzas, sabía que tenía ante él un maravilloso proyecto, un proyecto llamado Equinodermo, un proyecto que llevará a cabo con la más sincera de las sonrisas. Su padre nos recibió en Jaén, en el camino a Torredelcampo (sí, se escribe todo junto, mucha clase ¡EA!), la voz de Tina Turner acompañó nuestra pequeña travesía.

Semanas atrás el guión de Equinodermo había caído en mis manos, mi felicidad no podía ser mayor al enterarme de que Ana deseaba que fuese su fotofija; obviamente, no me lo pensé dos veces.

El despertar de esa mañana estuvo protagonizado por el olor a orujo nada más abrir las ventanas y las risas al ver nuestros pijamas; sin olvidar el aceite de oliva de la región, que amenizó nuestro desayuno. Nos esperaba casi todo un día de rodaje, Ana empezaba a sentir la emoción y los nervios que toda persona siente cuando se implica realmente en algo, y ese “algo” no es cualquier cosa, ese “algo” se llama Equinodermo.

Llegamos todo el equipo técnico al Colegio Príncipe Felipe, los niños no tardaron en aparecer. Empezó el alboroto y el rodaje, a medida que pasaban las horas, cada uno llevaba a cabo su labor y todo salió bordado. Este día constituyó la segunda parte del rodaje, ya que se realizaron otras grabaciones semanas atrás. La jornada finalizó tal y como merecía la situación, ¡con una suculenta cena! 🙂

A parte de compartir con vosotros el reportaje fotográfico, les ofrezco la posibilidad de ver el teaser del cortometraje y El nido de mis golondrinas, el portal web de Ana Ortega, para estar al tanto de toda su obra. 😉

Desde aquí doy las gracias a Ana y a su familia por haberme regalado esta oportunidad y por haberme acogido en su rico hogar, gracias.

 Saâd Jebbour

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