Un monument à Sardou. La familia Bélier (2014) de Eric Lartigau

Parece que está de moda, la nueva comedia francesa (más bien reciclada) inunda cada vez más las salas españolas y las del mundo, parece que el cine galo encontró la fórmula secreta para triunfar dentro y fuera de los límites de su frontera. Lo curioso es que muchos de estos films han hallado el término medio entre hacer un cine “interesante” y comercial a la vez. Sea como sea, el concepto de “comedia más vista en Francia” funciona de maravilla. La famille Bélier es una comedia de campiña con toques surrealistas sin grandes intenciones moralizantes ni filosóficas, entretiene, gusta, nos hace reír y hasta nos emociona. Un argumento original llevado bien a cabo, con subtextos y subtramas que enriquecen el lenguaje usado en esta cinta.

En casi toda familia llega el momento en que suena la campana de la emancipación (no necesariamente económica) de los hijos, muchas veces un drama para los padres. Es aún más drama cuando el hijo que se va es el único que no es sordomudo en la casa, hija en este caso. La familia Bélier está compuesta por Gigi (la madre), Rodolphe (el padre), Quentin (el hermano) y Paula (nuestra protagonista), que nació con el don de la voz divina; los Bélier a pesar de su minusvalía llevan adelante de forma ejemplar una granja lechera, vendiendo todos los días en el mercado del pueblo de Lassay-les-Châteaux leche y queso. El profesor del coro del instituto identifica en Paula un talento para el canto y le anima a participar en una prueba de acceso a una renombrada escuela en París. Para ella es el comienzo de un sueño, pero se ve frenada por su familia que no recibe esta noticia con buenos ojos; y es que claro, Paula es la que habla con los proveedores de la granja, la que habla con los clientes en el mercado y la que traduce las recomendaciones del médico, viendo esto entendemos en parte el rechazo del señor y la señora Bélier.

La famille Bélier es un film que nos habla mucho de la persecución de los sueños, la lucha, el no tirar la toalla, el seguir adelante con nuestros propósitos cueste lo que cueste. Este proceso lo narra muy bien Lartigau, porque en ese camino encontramos momentos de flaqueza, instantes en los que queremos abandonar, esto se muestra en esta cinta. En este proceso nos encontramos personajes arquetípicos, a parte de la susodicha, tenemos por una parte los que cortan las alas (los padres de ella) y por otra los que nos abren los ojos para poder ver ese sueño con más claridad (sobretodo el señor Thomasson y en segundo lugar Mathilde). En pocas palabras: la dificultad que puede sentir una persona al querer salir de un sistema en el que es una pieza muy importante.

Se hablan de otros temas en este film, sólo me limitaré a nombrarlos ya que han sido usados infinidad de veces en la historia del cine: el primer amor, el instituto con su típico baile de fin de curso (esta vez mostrado con la actuación final del coro), la familia, la amistad, la relación profesor-alumno, etcétera, etcétera, etcétera.

Quiero hablar un poco del carácter surrealista de este film. Ya de por sí, la familia Bélier en sí es surrealista, un hogar de cuatros donde tres son sordomudos y la que queda posee la capacidad que no tiene el resto pero multiplicada por tres, ya es delirante. El rechazo que le produce el alcalde del pueblo a Rodolphe Bélier (brillantemente interpretado por François Damiens) lleva a este a presentarse a la alcaldía, y lo más gracioso es que, en el cartel de la campaña electoral el eslogan es “Os escucho” (Je vous entend), el candidato es sordomudo. Otra escena surrealista es cuando el señor y la señora Bélier están en la consulta del médico: Gigi tiene su parte íntima infectada y el culpable es el señor Bélier que no usa la crema que le mandó el doctor para echarse en su miembro, el médico les dice que no pueden hacer el amor durante tres semanas (lo que dura el tratamiento para la infección de la señora Bélier), entonces surge un sentimiento de rechazo por parte de la pareja hacia la recomendación del doctor, todo esto con Paula en medio haciendo de intérprete… Una comedia interesante.

Subtextos. Seguro que se me escapa alguno. ¿Alguien notó la imagen de fuerza que se le da al concepto de “pueblo francés”? Pueblos con Lassay-les-Châteaux, fuertes y autosuficientes, con industria y política propia, con un buen sistema educacional y buena vida social. También se habla de la minusvalía, se les muestra iguales o aún más capaces que personas no minusválidas para conseguir todos sus retos, nadie les puede frenar. Otro subtexto, no sé si lo es plenamente o es un tema en toda regla, y es: el hecho de transmitir algo a los que no pueden sentirlo, y esto Lartigau lo muestra de forma maestra en dos escenas clave, a vosotros de identificarlas.

Y ya para cerrar, menciono al gran Michel Sardou donde el film le rinde un gran y precioso homenaje, y para ello la figura del profesor Thomasson es clave. Sencillamente me encanta la conjunción que existe entre el film y el cantante francés. Me dejo muchísimas cosas en el tintero ya que la cinta me da para escribir diez páginas más, pero con el propósito de no aburrir al lector cierro ya este texto con unas palabras del crítico de cine Javier Ocaña que escribió sobre esta misma película: “Una apuesta casi suicida que Lartigau soluciona con sencillez, simpatía, naturalidad, emoción, humor y humanismo, ayudado por unos magníficos intérpretes que hacen suyos unos personajes adorables, en sus virtudes y sus defectos.” Totalmente de acuerdo señor Ocaña.

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