Tarde de margaritas

Llevan las margaritas pululando por mi cabeza un par de semanas (y no es casualidad). ¿Existe alguna flor más sencilla y bella que la margarita? ¿Existe algo más bello que la sencillez?

El ser humano siempre anda complicándose la vida y corriendo tras el viento sin cesar, dejando de lado cosas tan bonitas como puede ser una margarita. A este mundo le falta un poco de humanidad y color, ahora más que nunca parecemos máquinas en vez de personas (y esto es sólo el comienzo). Si hay algo que realmente aprendí en mi viaje a Sénégal, es la sencillez (que no simplicidad), la sencillez nos ayuda a disfrutar mejor de todo lo que nos rodea. Todavía queda un tiempecito antes de que comparta con vosotros mis fotografías realizadas en Sénégal, paciencia. 😉

Además de las fotos, me gustaría compartir unos versos propios, escritos casi al mismo tiempo que estas fotografías, jiji.

“Era tan sólo una niña
cuando quiso ser madre joven.
Todavía no sabía lo que era el mundo,
pero ella quería compartir su pequeño universo.”

Saâd Jebbour

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