Un domingo cualquiera cerca del Puente de los Franceses

Aparentemente parecía un domingo cualquiera. Después de más de un mes y medio de intenso trabajo, mi cuerpo me pedía dedicarle un poco de tiempo, hacía tiempo que era consciente de esto pero no encontraba el momento. Hoy, sin haberlo planeado ni nada surgió ese momento. Ayer programé el despertador a las 12h de la mañana, por una cosa o por otra, seguí en mi cama hasta las 15h. Después de comer me apetecía leer, así que continué con el libro que estoy leyendo (la biografía de John Lennon por Jordi Sierra I Fabra). Pasaron unos cincuenta minutos (o esa era mi impresión) y me dispuse a ver “El hombre del brazo de oro” (1955) de Otto Preminger. A la hora me entró hambre, así que merendé (galletas con leche y un vaso de zumo de naranja); a la hora me cansé de la película, necesitaba salir. Así que me pegué una duchita fresquita y le pedí a Gaïa que me acompañase, como siempre, vino conmigo (¿dije alguna vez que mi amiga Gaïa posee muchas lentes y botones?).

Las fotografías que os presento son fruto de un domingo relajado y bueno (y un viernes intenso también), eso que os gusten. 😉

Saâd Jebbour

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Deja un comentario